martes, 8 de mayo de 2012

Primavera


El de la primavera

—Yaztaquí la pimaveda, Mendugo —me recibió el rano contento.
—Más simpática y más alegre que la prima de riesgo es, no cabe duda.
—Edez un aguafieztaz. Vaya una conteztasión.
—El comentario es positivo.
—Pedo con fondo amadgo, como laz bedenhenaz.
—Depende. Si las quitas las semillas...
—Poz como quitemoz laz zemillaz a la pimaveda, vamoz adeglaoz.
—Vamos arreglados de cualquier manera. Y si no, fíjate en la definición que da el diccionario de la RAE. Te leo, porque la definición se las trae. Escucha: semilla, femenino, botánica, parte del fruto de las fanerógamas, que contiene el embrión de una futura planta, protegido por una testa, derivada de los tegumentos del primordio seminal.
—¡Hope, masho!
—¿Tú sabes lo que es una fanerógama?
—No, ni una tezta, ni un pimoddio. Ezo zí que zon palabotaz y no cabón de miedda.
—Aprovechas cualquier circunstancia para ensuciarte la boca, eh.
—Ze intenta. Pedo, de veddá, oz lo haséiz todo tan difísil y complicao.
—En eso te doy la razón.
—¡Oye!, tú no edaz infodmático.
—Sí, informático chusquero. Empezé hace veintisiete años y a fuerza de no entender nada pude ganarme la vida, más que por técnica y conocimientos, por cabezonería.
—Ez igual, que t’endollaz musho. Como tienez manedaz, Ede Se A popone empesad ota ves. Dezeteamoz y comensamoz de nuevo, ¿vale?
—Vale.
—Poz ezo, hola, buenoz díaz, Mendugo. Yaztaquí la pimaveda.
—Prefiero esa prima a la de riesgo, la verdad.
—Vale, Mendugo, vete a la miedda.







Imagen bajada de www. mimajestad.blogspot..com

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