martes, 28 de agosto de 2007

Giuseppe enamorado

Hoy secuestro el personaje de otro blog (Mundo Picho) para hilvanar mi historia. Giuseppe (león menudo de peluche para el que no lo sepa) por deseo expreso de este aprendiz de todo se ha venido de fin de semana a Minismisterios. Y me ha contado sus cuitas amorosas porque dice que allí, en su lugar de nacimiento, últimamente no le hacen mucho caso. Recibirlo en mi humilde blog ha sido un tierno placer no exento de preocupación. Me he dado cuenta de que todos cojeamos del mismo pie, o lo que es lo mismo, que las cojeras son homogéneas. El caso es que Giuseppe ha sufrido las consecuencias de una sociedad que mira los sucesos de sus componentes al través de cristales que no deberían tintarse de juicios de valor. Raro es, según me contó él, que un leoncito de peluche, tras un viaje por Europa y tras una operación a corazón abierto, se enamorara de un botijo (Giuseppe llega a plantearse si en tal operación no le tocaron algo en el hogar virtual del sentimiento). Lógico es que el compañero de tantos sueños infantiles se cuestionara el mañana de su relación con barro tan hueco y voluminoso, pero que mamá leona de peluche se cuestionara el futuro de sus posibles nietos raya en lo absurdo. Se quejaba Giuseppe de las palabras de su madre: “Hijo, ¿te has cuestionado que un cántaro de peluche tiene el mismo futuro que un león de barro?”. El supuesto padre de inutilidades no tuvo otra contestación que la de renegar de Mendel, el de los guisantes: “Mamá, el fruto de la unión entre Ford y Bush no ha sido un autobús, sino una apisonadora. No tiene porqué ser mi caso y el de Pitorro tan simple como tú lo planteas”. Más me contó Giuseppe de las opiniones que suscita su noviazgo con tan noble elemento de la sociedad rural, hoy tan olvidado. Incluso llegó a comentarme durante su visita, y entre esbozados sollozos, que había quien pensaba en esa relación como una relación homosexual: “Mi tía Puzzle de Thousand Pieces, acaso por ser anglosajona y puritana, me reclamó el no haber elegido botija en vez de botijo. Estoy hecho un lío porque yo escucho a mi gente..., la tengo en cuenta”. Se me ocurrió recurrir a Sabina para amortiguar la tristeza de tan tierno y confundido leoncito, además de darle alguna razón más para sonreír. Elegí bien, pues tras las mal cantadas y bellas cien razones para no cortarse de un tajo las venas, en su lívida cara apareció otro motivo para no usar el bisturí contra las muñecas. Se fue Giuseppe de mi blog como llegó (y mira que lo siento), confundido y enamorado, que al fin y al cabo es lo mismo. Y supe a los tres días, por un correo electrónico, que el alma de cántaro se había hecho añicos contra unas conciencias duras, que sin pretenderlo habían solucionado un problema y habían creado un dolor y un recuerdo en un corazón de peluche.
¡Ánimo, Giuseppe! Ánimo, que más se pierde en la guerra de Irak.






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Nota:- Agradezco la cesión involuntaria de Mundo Picho, y espero devolver con este botón las continuas alusiones (enlaces), todas positivas, a Minismisterios. Quizá los pichos tengan documentación gráfica de esta experiencia amorosa de su Giuseppe y tengan a bien publicarla. Para más conocer de este leoncito cliquea aquí.

3 comentarios:

Luisito dijo...

Guiseppe es el mejor defensor de la tienda de campaña. Sabe mantener a raya a los chiguaguas. Las peores cosas siempre les pasan a los mejores.

Crul dijo...

¡Anda!

Ya decía yo que Giuseppe ha estado muy raro últimamente.

En el viaje a Javierrelatre practicamente no abrió la boca, eso sí, como dice Luis, mantuvo nuestras pertencias a salvo en el camping. No había quien se atreviera a acercarse.

Cuando le vea le preguntaré qué tal está.

Galete dijo...

Que grande es Giuseppe. Y gran interpretación de su estado. Desde luego que estaba algo raro este fin de semana. Pero poco a poco irá saliendo adelante.

UN saludo!